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miércoles, 2 de junio de 2010

Crisis

Cuando en nuestros escritos o ensayos se aborda la situación actual utilizamos la palabra crisis; bien es cierto que la mayoria de las veces reduciéndola a un entorno económico, estableciendo el binomio crisis=pesimismo; pero el término crisis conlleva siempre un activo en su interior llamado; cambio.
Es cierto que éste puede derivar en un cambio a peor o a mejor
pero es indudable que nos fuerza a dudar,a poner en solfa todas nuestras relaciones,todo el entorno y hasta los contornos, pero es así,como las generaciones pasadas han arrastrado a las sociedades hacia logros más perfectos. Y no solo esta perfecciónn buscada es económica,también lo es técnica,moral,ética,social o cultural. Si miramos en derredor,
si fijamos nuestra mirada en los otros, vemos crítica,adivinamos respuestas u oteamos solucciones. Y esto lo hacemos porque llevamos sobre nuestras espaldas un morral repleto de enseñanzas del pasado, un activo sin el cual no podríamos hacer el camino.
Hay que seguir aportando porque el futuro siempre está ahí,al acecho, y el hoy ya ha pasado.

Cambios de modelos

Los cambios de modelos sociales han sido siempre motivados por grandes cataclismos, ya sean estos bélicos,ya sean por fuertes ideales; pero jamás se produjeron cambios sin amplios aspavientos.
Uno de los mayores logros a nivel colectivo de los últimos siglos ha sido la consecución de la libertad individual frente al papel del todo representado por los Estados – y dentro de estos por las elites minoritarias.
Las democracias occidentales no surgieron de la nada,es más,su consecuencia es fruto de la rebelión particular de una base social amplia y descontenta pero imparable. En el albor del pensamiento ya Aristóteles nos anunciaba que la Democracia radical es una tiranía; si entendemos estas nos daremos cuenta que la aceptación de aquella significa el abandono de una parte de nosotros mismos,de nuestra individualidad. No creo que esté en peligro las sociedades occidentales,tal como las conocemos hoy,ni siquiera su modelo, sino más bien,lo que está en peligro es nuestra aceptación de una realidad íntima que nos incomoda sobremanera,esto es: la aceptación del Otro.
Hoy criticamos con mayor o menor acierto todo y en tiempo real,al instante; olvidando una gran parte que conforma aquél todo pero que es intrinsecamente parte de él;me refiero al Yo,al Nosotros,a uno mismo; deseamos cambios,pero cambios en el otro,en los demás,en esos otros del derredor. Por doquier surjen las dudas pero,parafraseando a alguien,no conozco ninguna sociedad que haya perecido por un ataque de dudas.